Para algunos el tener buen sexo se limita a encuentros húmedos con su mano o manos (como mejor lo prefieran), o con objetos punzo-satisfactorios (léase: pepinos, zanahorias o en el peor de los casos, cambures manzanos para los que disfrutan de aquello "chiquito pero sustancioso").
Para otros suele ser un ritual extremadamente cuidadoso, lleno de caricias y palabras tan sublimes y extensas que pueden caer en lo aburrido y poco emocionante por aquello de la falta de acción y calor (según los desesperados).
Supongamos que ya dejaste el cambur o la mano, imaginemos que ya no mojas tus sábanas a solas, que ahora sí! ahora retozas acompañado, ya no sudas sólo cuando corres, ahora tu habitación (o baño de la casa de tu amigo si eres más extremo) emana ese olor (que no es a cloro precisamente) sino a lujuria, deseo, ganas…
Sigamos en la línea de "suponer" y pensemos en la posible situación de NO LLEGAR!! si no llegas siendo hombre, pues eres un objeto sexual digno de admiración, pero si eres mujer, entonces todo cambia, algunos te obligarán a "llegar" y te harán preguntas insistentes como: ya casi? ya llegaste? te falta mucho? en vez de preocuparse por "menearse como es"…
Estas y muchas otras variantes nos hacen inferir que todo sexo no es necesariamente bueno, pero cuando hacemos referencia a lo sexual… no dejamos de mordernos los labios, saborearnos y decir: Ummnn… SEXO!